Manifiesto de lo que es un ‘Nosotras, un Nosotros’ (2 de octubre 1968 – 2 de octubre 2014)

708

Hace 46 años que la Matanza del 68 está sembrada en el corazón y el imaginario de las y los mexicanos. 46 años han transcurrido desde que el Estado Mexicano mostró su verdadera cara genocida; ese rostro al servicio de los capitales que se da a conocer cuando se elige apaciguar con sangre y terror la ciudad en rebeldía donde se realizarían los juegos olímpicos-comerciales, en lugar de responder a las demandas legítimas de un pueblo.

El entonces Presidente de ese México del 68, Gustavo Díaz Ordaz, ordenó a su ejército el exterminio de miles de ciudadanos dignos que se manifestaban en la plaza de Tlatelolco. Estudiantes, jóvenes y personas de todas las edades, se habían reunido en esa plaza de las tres culturas para continuar con sus reclamos en el  pleno ejercicio de su derecho a reunirse, a manifestarse y defender su país construyéndolo. El Estado en cambio, los mató de la manera más cobarde, mediante un diseño militar, se asesinaron hombres y mujeres, luchas e ideales, sueños y esperanzas que no podían defenderse con sus propias manos de las armas y las balas.

Con esa masacre, se abrió una grieta enorme, insalvable, entre el pueblo asesinado y sobreviviente; y el gobierno que se atrevió a lanzar contra aquellos, un ejército que había jurado protegerles. El México del discurso postrevolucionario de las Instituciones que dotaba a sus habitantes de seguridad y bienestar, de pronto fue a vista de todos, un país víctima de la tiranía y el despotismo de sus gobernantes. El discurso oficial entonces se había quedado desnudo, desprovisto de argumentos que ocultasen la verdad, pues los hechos habían dejado al descubierto las falacias sobre las que caminaban, y caminan, los dueños del poder.

De esa brecha – convertida para el gobierno en un precipicio que lleva en la frente su vocación represora y asesina,  y por el que éste ha de derrumbarse junto con el sistema corrupto que le sostiene-  emergieron como semillas fértiles el coraje, la indignación, la rebeldía, la organización que, regadas con sangre, ideas nuevas y acciones concretas del pueblo, han dado origen a diversos y múltiples movimientos y luchas que continúan hasta el día de hoy mostrando que otros mundos son posibles cuando el pueblo se une para crear, cuando el pueblo se defiende y resiste, cuando el pueblo toma conciencia y se levanta; como aquellos y aquellas que esa tarde de miércoles del 2 de octubre, apropiándose colectivamente de un espacio público, se vieron sorprendidos por los sonidos discordantes de las balas en un mitin ciudadano; por los gritos de dolor  de quienes sintieron su piel alcanzada por la realidad en forma de balas; una realidad que les gritó que para el gobierno ser joven, ser estudiante y ser consciente, era ser criminal; que les dijo con balas y luces de bengala que la acción popular, el organizarse y manifestarse podría y pudo acarrearles golpes, violencia, desaparición y muerte.

La opresión del Gobierno mexicano se reproduce hasta nuestros días, parece que por tradición y convicción, pues es claro, después de tantas décadas de verlo y seguirlo viendo, que la clase política de los partidos que se juegan el poder cada 3 o 6 años, no representa los intereses del pueblo, sino que representa sus propios intereses y vende, para recibir beneficios inmediatos de los dueños del dinero, lo que es común a las y los mexicanos: el territorio y sus bienes.

Los que luchamos, las que defendemos, los que resistimos, las que sobrevivimos, somos Nosotros, Nosotras. Y ese Nosotros y ese Nosotras incluye a la sociedad civil organizada del 2 de Octubre de 1968 y a la sociedad civil organizada del 2 de Octubre del 2014. Incluye ese Nosotros a los campesinos y obreros vivos y muertos de la explotación; incluye ese Nosotras a las mujeres dignas que mueren, viven y combaten el desprecio, incluye a jóvenes con su natural insurrección criminalizada por la moralidad burguesa, incluye a las y los indígenas que nos enseñan que la cultura es lo mismo que el territorio y viceversa, incluye a las y los que eligen sus formas de amor y de gobierno. Este Nosotros, este Nosotras incluye pues a las y los oprimidos por el México minoritario de arriba, ese México corrupto que lo privatiza todo y lo vuelve todo mercancía.

Para nosotros, para nosotras, los hechos del 2 de Octubre del 68 son el símbolo que representa a  las realidades mexicanas de los últimos 46 años. Los Gobiernos priístas y de todos los partidos al servicio del sistema meoliberal siguen persiguiendo y dando muerte a las personas, a los colectivos, las organizaciones, los ejércitos y frentes populares, los movimientos, los sindicatos, las comunidades y los ciudadanos que somos el México mayoritario de abajo, pues nuestra mera existencia representa un obstáculo para el neoliberalismo; por eso nos persiguen y matan, por eso el 2 de Octubre no se olvida, porque no se olvida el 68 como no se olvidan Aguas blancas, el Charco, Acteal, Atenco, como no se olvidará la lucha histórica de las normales rurales representada dignamente por los estudiantes Ayoxinapan, que han sido y están siendo masacrados, encarcelados y desaparecidos, ni se olvidarán las injusticias del presente.

Hagamos entonces nuestro ese Nosotras, ese Nosotros, que el pronombre en plural se incruste en nuestra identidad para que lleguemos a pensar colectivamente y así decidamos; y cuando haya que convivir, nos relacionemos con la consciencia del otro y la otra en un suelo nuestro no privado sino común; y cuando haya que reconocernos, nos reconozcamos históricamente, como el Nosotros y el Nosotras que trasciende las décadas porque otras y otros luchan nuestra lucha desde hace tiempo.

Hay que democratizar el espacio por que éste ha sido privatizado. Porque lo que sucede cuando el pueblo no manda en el suelo que pisa, es lo que nos ha sucedido a las y los mexicanos; nos vamos quedando sin tierra dónde sembrar, sin recursos para vivir; nos vamos quedando sin cultura y sin identidad, sin paisajes qué recorrer, que proteger, que disfrutar y de los cuales aprender; nos vamos quedando sin calles, sin plazas, sin parques dónde ser y hacer comunidad. Y lo que nos queda es una vida programada y sin espontaneidad, una rutina individualista y productiva que llena bolsillos ajenos, una ruta gris de cemento y una crisis que no es propia pero hay que resolver.

Hagamos pues nuestras las calles, hagamos de nuestra casa la casa del pueblo, para que el pueblo y sus habitantes, tengamos muchas calles, muchas casas y muchos espacios comunes dónde reunirnos a disfrutar de las buenas compañías, de las historias, de las experiencias de cada día, de las opiniones y las discusiones, de las realidades y los consensos, de la autonomía. Hay que recuperar y hay que defender el espacio público y los espacios comunitarios, pues es en el territorio común donde podemos vernos a la cara y conocernos, reconocer las necesidades propias y ajenas y comprometernos con la mejora de la vida del pueblo.

Por todo ello, como una red de colectivos, grupos, ciudadanas y ciudadanos libres, en este día que recordamos la masacre y la esperanza, manifestamos:

Nuestro absoluto rechazo a la criminalización de la juventud y reivindicamos el derecho que tienen las y los jóvenes al libre tránsito por sus barrios, sus pueblos, su ciudad y su país.

Nuestro enérgico repudio a la criminalización de la lucha social y exigimos que las autoridades respeten los espacios que con sangre y lucha se han ganado.

Manifestamos además, nuestra solidaridad con todos los procesos organizativos que han resistido con dignidad y valentía los embates del Estado para desmantelarlos como es el caso de los estudiantes del Instituto Politécnico Nacional que hoy defienden, tomando las calles, la democratización y la gratuidad de la educación pública contra su privatización.

Y Manifestamos también nuestra esperanza, para que aquellas semillas emergidas de una grieta y regadas con dolor, sangre y lucha, germinen y sigan generando como hoy, motivos de reunión, reflexión y acciones políticas enfocadas en aprender a gobernarnos colectivamente y comunitariamente a nosotras y nosotros mismos en el ejercicio de nuestra propia soberanía, sin un gobierno que hasta ahora sólo ha demostrado su carácter represor y asesino.

Por eso hoy decimos 2 de Octubre, ni perdón, ni olvido…

Con fraternidad y sororidad:

  • Colectivo lo de Menos
  • Centro Comunitario Casa de la Lengua,
  • El Último Andador
  • Colectivo las Brujas
  • Miembros de la Sociedad Civil

Comentarios

Powered by Facebook Comments