Universidad de Colima: ¿autonomía u obediencia humillante?

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De la sesión extraordinaria del Consejo Universitario convocada por el Rector de la Universidad de Colima José Eduardo Hernández Nava este 30 de mayo de 2014 donde  “el 92.7” de los concejales lo respaldó para “hacer valer el respeto a la autonomía de la Universidad de Colima”, pueden extraerse  consideraciones trascendentes local y nacionalmente  en cuanto a valorar y definir la clase de Institución de Educación Superior (IES) que somos, reflejado en una  cultura universitaria de predominio  rectoral indiscutido e indiscutible  en combinación  con la ausencia de  debate y deliberación interna mínimamente posible, ajena  a un verdadero espíritu universitario democrático de justicia, igualdad, libertad, respeto,  honestidad, etcétera.

Aunque son varios los temas centrales expuestos por el rector Hernández Nava en esta sesión   extraordinaria aludida, dos resultan  relevantes y motivo de análisis y  revisión rigurosa: a). “Preservar la autonomía universitaria de personas y grupos ajenos a la institución…cuya intención (sic)…es desestabilizar a la Universidad de Colima, generando un clima de preocupación entre todos los miembros de la comunidad universitaria”; y, b). El dictamen leído por el abogado de la U de C que “muestra como la institución, apegada siempre a derecho (sic), ha dado pruebas (sic) de que el tema del Fondo Social de Apoyo al Pensionado (FOSAP), principal bandera del grupo que encabeza Leonardo Cesar Gutiérrez Chávez, es un asunto auditado y resuelto definitivamente por la Auditoria Superior de la Federación (ASF)…”.

Al respecto de lo aprobado por el Consejo Universitario en dicha sesión extraordinaria,  cabe argumentar que: exigir a la autoridad universitaria transparencia en el FOSAP, así como la observancia irrestricta al Contrato Colectivo de Trabajo vigente –anexo copia del oficio No. 0345, donde el actual rector Hernández Nava acepta y se compromete a salvar tales violaciones laborales- por parte del grupo de universitarios  encabezado por Gutiérrez Chávez, constituyen razones de peso justas y legítimas de lucha sindical, por lo que ello no es traducible circunstancialmente a algo que parezca  amenaza real a la autonomía universitaria, es decir, en todo caso la lucha constituye una demanda de auténtico cambio cualitativo exigido por la base trabajadora  apuntando a modificar la forma de gobierno autoritaria, vertical y  represiva  laboralmente existente en la Universidad de Colima de manera cotidiana. Decir entonces y sin pruebas que  “personas y grupos externos”  amenazan la estabilidad institucional,   suscitando preocupación de “todos” los universitarios, constituye en realidad  un discurso-máscara justificado insustancialmente por la patronal universitaria actual con el objetivo avieso de desviar la atención en torno a la raíz del actual conflicto universitario referente al desvío y robo millonario del FOSAP a los trabajadores universitarios.

Precisamente relacionado a la cuestión controversial del FOSAP la patronal universitaria mintió rotundamente ante el consejo universitario “apegada a derecho” al informar que todo es  “un asunto auditado y resuelto definitivamente por la ASF”, cuando en realidad del FOSAP solo ofreció  información favorable y conveniente solamente a los intereses de la  autoridad universitaria propiamente, pues si bien es cierto que mediante documentación “pudo probar” la  correspondencia y/o equivalencia  entre el monto millonario de recursos federales autorizados para el FOSAP y el monto del deposito existente en la cuenta del Fideicomiso universitario. Sin embargo, esto no es  el real problema,  y en consecuencia la raíz del conflicto entre la patronal  universitaria y el grupo encabezado por Gutiérrez Chávez.

Así, el actual abogado de la U de C,  Elías Flores García en lo concerniente al FOSAP dolosamente omitió la historia y dimensión integral del dinero sustraído al trabajador universitario durante varias décadas ya, es decir, deliberada y perversamente omitió decir que el FOSAP posee dos historias o dos cifras millonarios diferentes manejadas indistinta y campechanamente por los rectores Moreno Peña, Salazar Silva, Aguayo López y Hernández Nava eso si con diferentes grados y modalidades y  con  fines aún desconocidos enteramente. Bajo ésta perspectiva,  el primer monto data de finales de 1980 y hasta 2010 de actualización al 31 de diciembre de 2010, según la norma NIF B10 es  de 17 mil millones de pesos, según información proporcionada por el propio Humberto Silva Ochoa antes de morir (Ecos de la Costa, 25 de mayo de 2011,pags.1 y10). El segundo montó se integró en 2001 por acuerdo de la SEP, y en 2005 se informó la creación de un FOSAP junto con dos características muy específicas para su Administración Transparente: a). Fue creado  y signado  un Reglamento que incluyó la instalación de un   Comité Técnico a integrarse a la par  por la patronal universitaria y el SUTUC con igual poder de  decisión para administrar y  manejar el dinero del FOSAP, así como de  determinar a los beneficiarios últimos del mismo; y, b). También inicialmente se acordó  descontar  quincenalmente a los trabajadores el 5 %  a la vez que la patronal aportaría otro  10 % quincenalmente, lo cual  sumándose  iría a depositarse a una cuenta en Fideicomiso 65-50048097-9  abierto ex profeso (Ecos de la costa, 8 de junio de 2011, pags.1 y 8). Aportaciones que incluso que posteriormente Salazar Silva siendo rector pretendió  incrementar “al advertir”  que el  FOSAP no alcanzaría dada la multiplicación  de jubilados universitarios creciente y por pensionarse a futuro. De este segundo FOSAP está documentado y probado de un faltante de más de 700 millones de pesos, amén de que la autoridad universitaria nunca se apegó a reglamento contando para ello con la complicidad del otrora líder del SUTUC Gustavo Ceballos Llerenas (2000- 2004), por cierto hoy “jubilado” del FOSAP magníficamente.

Incluso el Comité Técnico del FOSAP no está registrado en el Fideicomiso en el Banco Santander, irregularidad que fue detectada por la comisión de usuarios (CONDUSEF) y para proceder con la investigación correspondiente pasó a la Procuraduría General de la República (PGR), por lo esperamos resultados imparciales y justos.

Entonces, este 30 de mayo ¿Que analizaron y aprobaron el 92.7 % de  los concejales del consejo universitario?: pues su sustento para votar fue sólo información que la autoridad universitaria  mostró. ¿Votaron en realidad por la “amenazada” autonomía universitaria o para proteger y encubrir las enormes  irregularidades  administrativo- financieras al interior de la U de C?. ¿Acaso creen que con el respaldo mayoritario  de los concejales al rector y demás truhanes universitarios lograron “resolver los actuales conflictos que aquejan a la institución de raíz”, o que  concluyen realmente que la cuestión del FOSAP “debe catalogarse como conflicto laboral”?.

¿Como es también que este 30 de mayo el consejo universitario en pleno concluyó que “no hay malversación de fondos en lo que concierne al FOSAP”?, preguntando al respecto   si por ejemplo los concejales al votar fueron informados de ¿Quiénes son la totalidad de universitarios beneficiarios del FOSAP, así como de los dictámenes correspondientes otorgados a cada cual, incluidos criterios y  montos de dinero específicos otorgados a cada uno de ellos ?. Entonces,  no obstante  la  truculenta  historia del FOSAP los 92. 7 % de concejales con su voto aprobatorio hacen lo que el rector Hernández Nava dice corroborando la cultura universitaria “para servir al rector”, cuestión en todo caso de vergüenza considerando que la U de C debería ser un ejemplo como  la institución más lúcida, pensante y crítica del estado de Colima.

En síntesis: esta  sesión extraordinaria del consejo universitario del 30  de mayo  pasado más que reflejar “unanimidad” institucional frente a una  amenaza a la autonomía universitaria inexistente,  constituye y demuestra una cultura de ignorancia y obediencia  humillante por parte de los concejales que les impide diferenciar entre quienes integran una longeva y privilegiada minoría  jugosamente beneficiaria de los dineros institucionales y quienes constituimos el grueso de remeros universitarios que integramos este barco llamado Universidad de Colima.

Por los 45 días en huelga de hambre de los compañeros universitarios encabezados por Gutiérrez Chávez  por lograr la tan cara transparencia  institucional, por que la cuestión del FOSAP que a todo universitario de abajo nos afecta, por el hecho de que estar contra la patronal universitaria y sus  mañas  no es estar en contra de la U de C, y por que la U de C debe ser ejemplo a imitar para todos en general,  te invito y convoco a ti universitario y sociedad en general a la Gran Marcha Sindical de Apoyo a la Lucha Justa de los Huelguistas a realizarse este viernes 13 de junio a las 17:00 pm. Teniendo como punto de partida la glorieta del rey Coliman con dirección a la Plaza La Libertad.

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*Profesor e investigador de la Facultad de Ciencias Políticasy Sociales de la Universidad de Colima.
 

 

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