Wilson: el calvario de un migrante hondureño en México

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La historia de Wilson:

“Los que queremos ser refugiados no  venimos a que nos mantenga el gobierno mexicano nosotros los migrantes no venimos a robarle el espacio a nadie (…) el hecho de migrar no es que nosotros queramos salir de turistas, no es porque queramos conocer el mundo”.

Wilson vive en el albergue de migrantes “Hermanos en el Camino” en Oaxaca, tiene 26 años y es originario de la ceiba, Honduras.  Es la segunda vez que pisa suelo mexicano y su caso es uno de los tantos que se presentan al año en el país y que da testimonio de las dificultades y abusos que los migrantes centroamericanos tiene que vivir en su recorrido.

Desde la primera vez que Wilson llegó al país, su historia se ha visto llena de violaciones a sus garantías internacionales. Fue deportado a Honduras por el programa de repatriación voluntaria en el que “firmas y te deportan quieras o no” pero regreso a México el mismo día.

-¿Cómo es la situación de dónde tú vienes?

Yo vengo de la zona atlántica de Honduras, las empresas más grandes son trasnacionales que han puesto su maquilas que así les llaman ellos que son campos de concentración para esclavos, así yo lo veo. Dónde nos hacen trabajar a horarios excesivos  y aun bajo, bajo salarios, te contratan por tres meses y te despiden para que no tengas derecho a prestaciones, esto genera una desestabilidad económica dentro del país que obviamente si el pueblo no tiene qué comer se vuelve violento y comete crímenes.

-¿A la hora de cruzar la frontera tuviste algún problema con algún grupo delictivo o las autoridades de México?

Desde que ingresé a México, las empresas de transporte que nos ven que somos extranjeros, nos cobran pasajes excesivos, y los policías municipales en la calle nos requisan y nos quitan el dinero con el que nos transportamos, los de migración me detienen aquí en la Garita temporal de la ventosa, me separan de mis pertenencias y cuando empiezo a hacer exigencias por el trato inhumano que nos estaban dando a un grupo de migrantes, llamo a la policía Federal, mando a llamar a la PGR y me acreditaron un delito inverosímil.

Llego a la cárcel y empiezo a exigir que se me den mis pertenencias mi maleta y mi cartera, después dijeron que me detuvieron, me bajaron del bus y yo no portaba pertenencia alguna. Me roban y me meten a la cárcel acusándome de destruir una reja de contención y que otras cosas más hasta la pintura creo que me querían cobrar, me suben los daños de la instalación hasta casi los 70 mil pesos mexicanos la reparación del daño y eso me iba a costar un periodo de cuatro años y medio de cárcel que iba a ser la sentencia mínima.

Gracias a la lucha porque preferí llevar el caso por la vía larga y demostrar mi inocencia que incluso no la logré demostrar.  Me bajan el monto del daño a 6 mil pesos y según el Código Procesal Penal se suponía que la sentencia máxima iba a ser de dos años, pero la sentencia máxima se le da a una persona cuando es reincidente o cuando es muy agravante el delito. En mi caso, por ser primer delincuente, se debió haber dado la sentencia mínima pero como ya el proceso jurídico había agotado demasiado tiempo con mi estancia en la cárcel, el juez se vio como para tapar el sol con un dedo obligado a dar la máxima cuando ya llevaba yo más de un año cuatro meses encerrado

¿Por qué me tuvieron en una instancia migratoria que está acondicionada para 24 horas porque me tuvieron encerrado seis días y seis noches? ¿Por qué las instalaciones nunca las aseaban y vivía en el lugar más asqueroso del mundo? No pudieron darle respuesta este tipo de exigencias y para amedrentarnos lo que hicieron fue lanzar un proceso jurídico. De una verja que se había dañado por el paso del tiempo decidieron que yo la arranque.

Llego al albergue porque en el día que me dan la carta de libertad y necesitas a una persona que responda por ti y no conocía a nadie más en México más que al padre Solalinde, y vine a prestar un servicio a la comunidad en el albergue, me empape más del tema en la migración.

Creo que estoy en el momento oportuno en el lugar adecuado para luchar por una causa que necesita mi pueblo que se está desmoronando.

La caravana Migrante

El domingo 1° de junio la caravana por el libre tránsito liderada por el padre Alejandro Solalinde sale desde Ixtepec, Oaxaca y busca llegar hasta el Distrito Federal para dialogar con las autoridades y exigir el respeto a los derechos de los migrantes.

Wilson es uno de los participantes y considera que es necesario alzar la voz por los migrantes centroamericanos.  “Ya estamos hartos de que nos escuchen, todos nos escuchan pero nadie nos da respuesta. Esta vez vamos exigiendo respuestas”

Sin embargo los participantes de esta caravana temen por las represiones que se puedan tomar en su contra porque “surgió la amenaza de que el Instituto Nacional de Migración hiciera un operativo para detener y deportar a todos como paso en Tabasco el 30 de abril con un grupo de migrantes que iban con muy poco acompañamiento que fueron golpeados, detenidos y deportados”, declaró Alex Mensing, periodista, voluntario en el albergue y participante de la caravana por el libre tránsito.

Este tipo de caravanas tienen precedentes en el país tal es el caso del viacrucis migrante realizado el mes pasado y que llego hasta el Estado de México  para pedir ante las autoridades el libre tránsito.

Según el periodista norteamericano el viacrucis abrió una puerta al dialogo pero también molesto al gobierno estadounidense al enterarse de que el gobierno mexicano había otorgado oficios de salida a los centroamericanos, por lo que el ambiente político; la incertidumbre ha crecido así como la renuencia de algunos migrantes a participar.

“No hay ninguna justificación, para decir que no son delincuentes, van a lo que van,  van a dialogar con las autoridades y  exigir los derechos que les pertenecen como seres humanos, entonces tenemos mucha esperanza de que no van a ser detenido, no van ser deportadas y que si vamos a llegar al DF y lograr la meta de exigir soluciones en las reuniones y los diálogos que pensamos llevar a cabo” Finalizó Alex Mesing

Puedes seguir de cerca las historias de los migrantes y el paso de su caravana en los sitios derivesur.tumblr.com  y  tambienexiste.wordpress.com

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