Porque yo también fui mujer

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Como hombre, es una responsabilidad muy grande escribir acerca de la mujer, más aún, habiendo nacido a finales del siglo XX, siendo un completo ignorante del sufrimiento de la mujer antes de dicho siglo, y de las grandes luchas en del mismo. Sí, no lo viví, y tampoco soy mujer, pero antes, antes de nacer, antes de saber si nacería mujer u hombre, como todos los humanos sobre la tierra, yo también fui mujer.

Primero que nada, hay que recordar que ser mujer no es de un solo día, mucho menos un día de felicitaciones, abrazos vacios, flores, chocolates y oportunistas eventos políticos. Ser mujer va más allá de un día de halagos y 364 días de feminicidios, de violaciones, de menosprecio, de machismo, de abusos sexuales, de derechos violados, de hostigamiento sexual, de tráfico de blancas, de desigualdad laboral y social, de discriminación sexual y de  una infinidad más de abusos en el trabajo y el hogar.

Ser mujer es, no lo sé, y quizá un hombre nunca sepa lo que es ser mujer, pero veo en las arrugas de mi abuela aquella incansables batallas para poder emitir un voto; veo en las canas de mi madre los estragos de las batallas por poder vivir, trabajar y recrear como lo hacían los hombres; veo en el carácter de mi hermana a la mujer que aún lucha contra un patriarcado opresor que limita su vuelo; veo en los ojos de mi novia la esperanza del despertar humano en el respeto al mismo ser humano, y sobre todo veo en la fuerza de mis compañeras aquellas ganas de cambiar y mejorar el mundo. Eso y más creo que es la mujer.

Hoy que escribo este texto es 8 de marzo del 2013, no faltará quienes feliciten a las mujeres del mundo, ni los eventos simplones en los ayuntamientos y tampoco faltará quien regale rosas y abrazos a cuanta mujer vea, pero el 8 de marzo no se festeja, se conmemora. Se conmemoran a las mujeres de la antigüedad, sesgadas por sus sociedades y en la ignominia de la historia, se conmemora a aquellas mujeres de la revolución francesa que produjeron las primeras peticiones formales de derechos políticos y ciudadanía para la mujer, se conmemora el movimiento obrero, las luchadoras que lograron el sufragio femenino por todo el mundo, a las mujeres que lucharon por la igualdad de derechos, a las mujeres socialistas de Estados Unidos, a las mujeres trabajadoras de Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza, a las víctimas del incendio del Triangle Shirtwaist de Nueva York, a las mujeres soviéticas,  a las adelitas mexicanas y a todas aquellas mujeres que luchar por un mundo mejor para la mujer, y aquellas víctimas del machismo, del patriarcado y los dogmas de fe. Es día de lucha y resistencia.

Ven por qué escribirle a la mujer no es sencillo, pues tienen una historia tan rica pero invisibilizada con fines perversos y cobardes. Recuerdo por ahí a Freud decir que las mujeres envidiaban a los hombres por no tener pene, pero con perdón del semejante, hoy estoy tan convencido de que es el hombre quien envidia a la mujer, y su maravillosa cualidad de dar vida. La mujer es dadora de vida y cualquier ser humano dependió de una mujer para tener vida, así como todo hombre depende de la mujer para dejar descendencia. Por eso yo también estoy orgulloso porque hace mucho tiempo, antes de nacer, cuando no sabía cuál sería mi sexo, cuando era una ilusión en el vientre de mi madre y el anhelo de mi padre, yo también fui mujer. Mujer, también siéntete orgullosa y se libre, linda y loca.

 

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