El pensamiento crítico estudiantil y la sociedad de hoy

812

SEGUNDA PARTE

El mundo postmoderno

Lo peor de esta situación es que, aunque la mentalidad de las personas ha dado un giro copernicano, el sistema mundial ha cambiado pero sólo para consolidarse en el poder y ejercer mayor influencia. El capitalismo ha entrado en su fase más bestial, su etapa neoliberal, trayendo consigo toda su devastación.

Las grandes empresas extranjeras –estadounidenses en su mayoría- han logrado saltarse la valla de las restricciones nacionales por medio de sus agentes en el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, implantándose en los países subdesarrollados para saquear sus riquezas. Las marcas son ahora las que ponen los requisitos de quiénes forman parte de la “comunidad global”. Los índices de pobreza crecen proporcionalmente a la acumulación de capital por parte de los monopolios. La brecha entre los enriquecidos y los empobrecidos se hace cada vez más grande. Las dictaduras militares han caído pero en su lugar se han establecido gobiernos amigos del régimen que llevan a cabo el saqueo y la represión de una manera más sutil pero igual de efectiva. Se apuesta por la iniciativa privada antes que por la organización cooperativa y se venden a los grandes empresarios los bienes que son de propiedad común. Las grandes confesiones religiosas pierden adeptos en medio de una sociedad incrédula y apática y las iglesias dejan de lado el compromiso social para volver al espiritualismo individualista. La educación pasa de ser un derecho a ser una mercancía accesible sólo para aquellos que puedan pagarla. Las universidades se privatizan y el espíritu empresarial permea sus muros en pos de una formación de mano de obra barata y técnica.

Todos estos cambios agudizan y hacen manifiesta con mayor claridad la lucha de clases, pero esta vez no hay quién la lidere: para muchos, la visión de una sociedad justa sin clases sociales ya no es atrayente.

Un reto para nuestros días 

No obstante el desánimo generalizado, brilla aún una luz de esperanza. Movimientos sociales han despertado en todos los continentes. No se trata de las trilladas organizaciones postmodernas de gente que plantan un árbol y se van tranquilos a sus casas para seguir viendo televisión, sino de colectivos que tienden a elevar consciencias y a politizarse reclamando los derechos que aún no han sido garantizados.

La primavera árabe en el Medio Oriente, el Occupy en los Estados Unidos, los Indignados españoles, la insurrección estudiantil en Chile y en Québec o el movimiento #YoSoy132 en México han sabido aprovechar los medios que no tenían a su alcance las generaciones anteriores para convertirse en levadura que fermentará la masa en pensamiento crítico y en respuestas alternativas a los desafíos actuales.

Localmente, tenemos representantes de este resurgimiento de la inconformidad en el Movimiento Estudiantil Disidente que pugna por la educación pública de calidad, la autonomía del estudiantado y la democratización de la Universidad de Colima o en partidos políticos de izquierda –electorales o no- que han sabido captar jóvenes activos y formados como el nuevo núcleo del Movimiento Regeneración Nacional.

Aunque minoritarios, tienen influencia en el resto de la población que mira con expectación cómo se han ido desarrollando y de qué forma pueden contribuir a un cambio.

La capacidad de hacer una crítica consciente e informada está en todo ser humano a pesar de vivir en una sociedad que es adversa a ella, pero es necesario inflamarla para que comience a arder. La valía de todos estos movimientos sociales anti-postmodernos recae en que son una antorcha en medio de la oscuridad y que, aunque vistos con recelo por muchos, son un punto de referencia para quienes guardan dentro de sí una esperanza de cambio. Hará falta que se hagan más presentes y atrayentes ante los jóvenes inquietos que buscan una respuesta a sus interrogantes y para esto se requiere un trabajo paciente y constante. El reto está ahí para todos los activistas de hoy, habrá que tener el coraje para asumirlo.

 

Bibliografía

Galeano, E. (2011). Las venas abiertas de América Latina. México: Siglo XXI

Löwy, M. (1999). Guerra de Dioses, religión y política en América Latina. México: Siglo XXI

Marx, C. (2010). El Capital. México: Editores Mexicanos Unidos.

Postmodernidad. (2012). Wikipedia, la enciclopedia libre. Consultado el 3 de diciembre de 2012 desde http://es.wikipedia.org/wiki/Posmodernidad

 

<< LEER PRIMERA PARTE

Comentarios

Powered by Facebook Comments